miércoles, 13 de agosto de 2014

Vacaciones con Chandler

“He descubierto que no hay forma más segura de saber si quieres u odias a alguien que hacer un viaje con él”

Mark Twain.

Y LLEGO.

Perdón por no haberos avisado antes, pero es que nada más llegar, metí tres cosas en la maleta y me largue. Otra vez. 
El verano llega durante todo el verano. Sobre todo si eres como yo, de esos que no son capaces de estar más de una semana en el mismo sitio, y se va de vacaciones 6 veces durante los 2 meses de verano.
Solo llevo un mes y ya he estado en Mallorca, Marbella, Ámsterdam, Berlín, Múnich, Praga, Budapest, Split y Asturias. Si soy de esa clase de persona que es capaz de viajar de Split a Asturias y sin ningún tipo de remordimiento.

 Me gusta viajar y perderme, me da igual si es una ciudad que se cata la vaina o una desconocida. Viajar a una ciudad en la que no he estado nunca y sentarme en cualquier esquina, comer cualquier cosa típica y decir cuatro o cinco frases en su idioma. "Haya donde fueres, haz lo que vieres."

No ha sido un año fácil, por eso estoy disfrutando del verano. La verdad es que empezaba a necesitar aburrirme, no tener un horario, tener planes encima de otros planes y no decir que no a ninguno de los dos.
 -Que si tío, que si bebemos a tal hora y te das prisa, llegamos a todos lados.

Y no llegas, porque resulta que de la que vas, tu amigo se ha cruzado con su ex y ha saltado una chispa que marcara un Remember de los que hacen época, encima la ex pasea a una niña de intercambio que ha venido de la universidad de Boston y que las únicas palabras que puede balbucear en tu idioma cuatro mojitos y dos caricias  después son:

 “Vamos a la playa. C-A-L-I-E-N-T-E.” Y claro olvídate, ya no llegas a ningún plan. Cosas que solo pasan en verano. En diciembre eso se soluciona con un “Ya te llamare y nos tomamos un café” Frase que es una mentira parecida al he leído y acepto las condiciones y términos de uso. 


El verano además te hace desarrollar capacidades que nunca pensaste, eres capaz de aguantar 19 horas sin comer nada más que un paquete de Tuc, mientras te quedas tirado en un estación de tren de la Hungría profunda y cae una tormenta de la hostia, de esas que te hacen preguntarte; 

- Este puto tren del siglo XIX, ¿tendrá pararrayos?.

 Le dices a cualquier conocido que mi único alimento durante 19 horas han sido unas Tuc y una botella de agua de las sierras húngaras y se imaginan una imagen de mi muy lejana a la realidad:  desesperado, con los ojos inyectados en sangre, espuma en la boca y una mirada parecida a la de Jack Nicholson en el Resplandor. 

Pero no amigos, es 29 de Julio, estoy con 5 amigos y creerme es difícil quitarme la sonrisa de la cara. Te lo tomas todo con humor, como si fuese una aventura. El verano te da puntos de vista de la vida que gente como yo necesitaríamos todo el año. Vives como si fuese cada día el último, te la suda que no quede mesa en ese restaurante, te la suda que este lloviendo y te la suda que te hayan puesto la tónica que no te gusta.

 Estás Feliz.

Claro que para que todas estas cosas funcionen tienes que irte de vacaciones con gente que aporte y no con el típico cenizo que le llevas a beber una cerveza con los pies colgando, casi rozando las aguas del Danubio mientras hablas de las películas de Guy Ritchie, y se queja porque no tiene wifi, porque la cerveza era muy cara o porque el suelo está sucio. Hay que saber rodearse para viajar.

Yo personalmente he viajado con mucha gente, y me he dado cuenta que el prototipo de persona con la que mejor viajo es la persona Chandler Bing. Sin ningún tipo de duda.



¿Qué quién es Chandler Bing?

En principio nadie quería ser Chandler Bing, tiene un nombre feo de propiedades unisex y resonancias arcaicas que designa, para más arcaico el oficio de un fabricante de velas. Su segundo nombre es Muriel, lo cual no merece aclaración, y su apellido es la onomatopeya de una campana.

BING.

 Además 10 temporadas de incansables Gags lisiaron su cuerpo con cicatrices y al acabar Friends Chandler tenía 3 pezones, nueve dedos en los pies, sufría esterilidad, miopía y un miedo atroz a los perros.
Tampoco es precisamente ningún héroe moral. Su única novia decente fue la que le robo a Joey, Y más tarde quiso dejar plantada a Mónica en el altar.

 En su indecoroso anecdotario se amontonan numerosos fantasmas en el armario, de esos que solo sacas a la luz si eres un personaje de ficción, como en el día que su sastre abuso de él, la ocasión en que se masturbo en la parte de atrás de un Wendy´s y aquella vez que un desconocido le lamio la nuca en el metro.

Para colmo de estos males, también tenía sus traumas. Chandler Muriel Bing tenía dos madres a cada cual más putón y una de ellas era Transexual, extremo que nunca llevo con salud por mucho que la interpretase Kathleen Turner. Esas cosas nunca son fáciles.

Con todos estos antecedentes te preguntas como pudo su personaje granjearse la empatía de los televidentes de medio occidente en lugar de su simpatía. Es un misterio al que nadie ha dado respuesta, quizá para algunos porque no constituye un enigma muy evidente, Mathew Perry es un actor de enorme talento, y los Guionistas de Friends muy inteligentes, esas risas enlatadas les avalan, pero paso de ser un personaje de ficción al ídolo y personaje favorito de todos los que veían la serie, y por eso os cuento que hay que viajar con gente como él.

Porque te pasan cosas que con otra gente no te pasa, porque te ríes sin descanso con sus chistes buenos y sus chistes malos, porque la lía sin querer una media de 14 veces diarias y eso es lo que recuerdas al llegar, y sobretodo porque son gente a la que da gusto odiar, porque es imposible. 

Son gente que no te pone una mala cara, gente que no te pone una pega, y si lo hacen es desde un tono humorístico rozando el vacile, o incluso cruzando la línea de una ironía humillante tan cojonudamente necesaria cuando vas a pasar 21 días tirado en cualquier ciudad del mundo.

Y Así da gusto viajar y veranear, creando lazos, sin horarios, sin ataduras a nadie ni a nada, levantándote todas las mañanas sabiendo que vas a hacer algo distinto que ayer, desayunar y saber que probablemente te vas a reír más de lo que te reíste ayer, cosa que parece complicadísima pero que jamás lo es. Ojala el verano fuese eterno. Pero no lo es, y es por eso por lo que es el mejor momento del año. Porque solo llega una vez cada año, y jamás hay dos veranos iguales.

Ya os contare como acaba el mío. No os queméis con el Sol, y no cojáis muchos kilos.

Danzad, danzad malditos. 



XVIII. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario